Análisis de Coyuntura

El Poinsettismo en la Alternancia

27 de Agosto del 2007

Manuel Leví Peza*

Como se sabe el término “poinsettismo” caracteriza el intervencionismo de Estados Unidos en nuestros asuntos internos y su denominación proviene de que Joel Roberts Poinsett, siendo un agente especial de la diplomacia norteamericana en América Latina, especialmente en Argentina y Chile, apoyó a las nacientes fuerzas revolucionarias insurgentes(1810) con las obvias intenciones de lograr la extraterritorialidad de las políticas de la Casa Blanca en todos los espacios conquistados por España.

Este político originario de Charleston, Carolina del Sur,(1779-1851) tras haber servido a su país como legislador, fue asignado a una misión especial en México, involucrándose profundamente en la política mexicana desde 1822 hasta 1829, es decir, desde el Imperio de Agustín de Iturbide hasta la presidencia de Velez Alamán y Quintana, al grado de ser declarado persona non grata por el gobierno en turno. En esa época se acuñó la palabra “poinsettismo” para señalar la fastidiosa conducta intervencionista de nuestros vecinos del norte. Conducta que sobrevive a su pasado, gracias a las torpezas diplomáticas en que han incurrido las administraciones federales tecnocráticas de los últimos 20 años y más concretamente en la alternancia política del PAN con la dupla Fox-Calderón y sus asociados empresariales, así como, los heresiarcas de la iglesia católica y los representantes de los poderes fácticos.

Sin embargo, es de justicia reconocer que Poinsett siendo líder del Partido Unionista de Carolina del Sur (1830) se opuso a los proclives de la doctrina de nulificación, mediante la cual, algunos grupos de influencia de Washington pretendían negar el valor individual de los Estados de la Unión, violando el federalismo que ya estaba fundamentado en la Constitución americana. Como recompensa a sus pronunciamientos el Presidente Martin Van Buren lo nombró Secretario de Guerra en 1837, cargo que ocupó hasta 1841. Esto es importante señalarlo, porque a pesar de que México lo habia declarado “Non grato”, retirado de las funciones públicas en su nativa Carolina Del Sur, se opuso a la guerra contra nuestro país de 1846-48 y al movimiento secesionista de los estados sureños. También hay que mencionar el variado interés intelectual de Poinsett que incluía preferencias por las bellas artes, la agricultura y la botánica.

Él incluso, introdujo en su país el cultivo de la Flor de Nochebuena, que llevó de México y que en su honor la llaman “poinsettia” y que es la flor emblemática de las fiestas navideñas. Poinsett acredita en su haber ciudadano el ser instrumento para la fundación del National Institute for the Promotion of Science and Useful Arts y precursor destacado de la prestigiosa Institución Smithsonian cuya sede es orgullo de la comunidad intelectual de Washington D.C.

Con todo y todo, para México y los mexicanos, el “poinsettismo” significa intervencionismo norteamericano, según se sostiene en los escritos que publicó Poinsett en 1824 y que tituló “Notes on Mexico”.Los panistas que hoy detentan el poder político, en los ámbitos federal, estatal, municipal y delegacional en el D.F. deberían leer éstas notas de Poinsett para evitar que su alternancia en el poder sea la reverberación del poinsettismo, sobre todo, cuando está en puerta el Plan México, equiparable al Plan Colombia, a propósito del combate al narcotráfico y cuando son inocultables las intenciones reformistas constitucionales para favorecer acciones privatizadoras y extranjerizantes en el sector energético.

En éste orden de consideraciones, no vacilamos en afirmar que los plutocráticos partidos políticos representados en el Senado y en la Cámara de Diputados comparten la responsabilidad del gobierno en el caso de subalternarnos a Estados Unidos y a otras naciones desarrolladas por falta de virilidad industrial o por no ver que el único medio que tenemos para llegar a la autodeterminación plena es la división del trabajo en tareas reivindicadoras de nuestra independencia económica y de nuestra soberanía jurídica.

Lejos de cualquier dogma político, económico, fiscal o monetario nuestros poderes públicos no pueden dejar a los extranjeros el privilegio de juzgarnos o de señalar lo que conviene a nuestros intereses nacionales. Todas las instancias de gobierno, todas las cámaras legislativas y todos los órganos jurisdiccionales de los poderes judiciales tienen que replantearse las múltiples cuestiones que se suceden en tropel para aproximarnos a la decrepitud institucional y a la ruina económica de grandes porciones de la sociedad mexicana y ponderar y ejecutar las correcciones que correspondan. ¡Basta ya de poinsettismos desagregadores!


*Escritor y analista político.

  Regresar

  Imprimir la página


informacion@escenariopolitico.com.mx
escenatiopolitico@escenariopolitico.com.mx
b.osoriosanjuan@escenariopolitico.com.mx
d.adameosorio@escenariopolitico.com.mx
© Escenario Político. Todos los derechos reservados.
De no existir previa autorización, queda expresamente
prohibida la publicación, retransmisión, edición y
cualquier otro uso de los contenidos.