Análisis de Coyuntura

Marca de partido

27 de Enero del 2013

Sara Sofía Alpuche de Dios*

En esta ocasión me gustaría hablar sobre una problemática que se ha venido dando dentro de los partidos políticos mexicanos. La marca de partido en México, actualmente es inexistente. El ciudadano de a pie no distingue qué ideología tiene cada partido, por lo que la mayoría piensa que todos son lo mismo. Y este fenómeno se ha ido fortaleciendo cuando en las elecciones se le apuesta más al candidato que a lo que representa.
En otros países la ideología de un partido es muy clara y la unión entre izquierda y derecha son impensables; como ha sucedido en Puebla y Oaxaca, por ejemplo. Esto sería imperdonable en un país como España o EEUU donde el costo político sería muy elevado al unirse dos partidos de ideologías contrarias u opuestas. Porque un partido por definición es una asociación que busca los mismos objetivos.
Y aunque apostarle al candidato y dejar de lado al partido ha funcionado; se ha perdido de vista que la elección que se hace al votar por los candidatos de la cámara de diputados y senadores, en muchas ocasiones la decisión de voto es con base en el partido y no en el candidato.
Y esto puede dejar a un candidato a la presidencia sin mayoría para gobernar como ya ha ocurrido. Igualmente, en campaña un candidato tendría un voto duro fuertemente cimentado, y sus esfuerzos se destinarían a conseguir el voto de los indecisos y preocuparse menos por el mantener el voto duro, porque estos militantes se sienten firmemente identificados con el partido y por ende a su candidato, que simboliza los valores del partido.
Al tener la marca de un partido, definimos ideales y objetivos claros que representan a un grupo de ciudadanos que se identifican con éstos.
La marca del partido nos habla de su personalidad, su temperamento y carácter y sobre todo de aquello que le da valor. Esto en términos de comunicación nos permite crear una imagen y nuestros mensajes, logrando consolidar adjetivos que definen al partido dando lugar a expectativas, objetivos y valores que nos dan notoriedad, veracidad y persuasión sobresaliendo de los otros partidos, creando un estereotipo deseado en la mente del votante que es coherente con nuestras actitudes y representaciones. Evocando un sentimiento de pertenencia
Como pasa en EEUU, donde se sabe perfectamente qué esperar y hacia dónde van los republicanos y los demócratas, qué clase de país quiere cada uno de éstos. Es decir, pueden definirse como el padre estricto y un padre amable respectivamente, como los delimita George Lakoff en su libro “No pienses en un elefante”. Esto permite que el partido y sus militantes tengan idea de por qué leyes votarán a favor y por cuáles en contra, porque todo va alineado con la marca del partido.
En cambio, en nuestro país no sólo vemos cada vez más partidos, sino que nos encontramos con partidos aparentemente sin ideología, como el naciente partido Movimiento de Concertación Mexicana de Manuel Espino y René Arce, los cuales mencionan querer crear un partido sin ninguna ideología. Lo cual no permitirá identificarse con los militantes. Por lo tanto, se puede vaticinar que eventualmente tendrán que mostrar su ideología para saber hacia dónde se dirigen.
Una vez que hemos creado nuestra marca de partido, todos nuestros mensajes en medios electrónicos y medios tradicionales deben estar alienados a nuestra marca, igual que todas nuestra acciones. Para mantener el diferenciador con el ciudadano, quien finalmente es el que vota por una u otra ideología.


*Comunicóloga por la Universidad de las Américas, Puebla. Maestra en Publicidad y Comunicación Corporativa por la Universidad Autónoma de Guadalajara, México. Maestra en Marketing Político por la Universidad Autónoma de Barcelona, España. Directora General de EvoluciónMKT.

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